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Lesiones de Dedos, Mano y Muñeca

Lesiones de la mano

La cirugía de la mano (incluyendo dedos, mano y muñeca) es un área muy específica y necesita de personas especialmente formadas en el tema. Los doctores Alessandro Thione y Luis Landín tienen en su currículo miles de horas de cirugía enfocadas a problemas de la mano de distintas índoles.

La complejidad anatómica de la muñeca, de la mano y de los dedos, el gran número de diferentes tipos de tejido que los componen y la exigencia de unos resultados funcionales requiere de un entrenamiento específico en cada una de sus patologías.


Contenidos:

  1. Tipos de lesiones de dedos, mano y muñeca
  2. Edema y función de la mano
  3. Traumatismos óseos
  4. Diferentes huesos y fracturas de la mano, dedos y muñeca
  5. Tratamiento de las fracturas
  6. Métodos de fijación de las fracturas
  7. Lesión de tendones flexores
  8. Lesión de tendones extensores
  9. Lesión de ligamentos de la mano
  10. Lesiones nerviosas
  11. Lesiones vasculares: amputación y reimplante
  12. Gangliones
  13. Enfermedad de Dupuytren
  14. Síndromes compresivos más frecuentes
  15. Tenosinovitis estenosante
  16. Artritis y degeneración de las articulaciones

Tipos de lesiones de la mano, muñeca y dedos

  • Traumatismos óseos, ligamentarios, tendinosos y articulares: debidas a fracturas de hueso, corte de tendones o luxaciones de articulaciones. Requiere de asistencia médica urgente, aunque el tratamiento definitivo se puede realizar en los dos o tres días siguientes al traumatismo.
  • Lesiones nerviosas: si bien no son urgencia inmediata, se deben reparar cuanto antes para minimizar las secuelas.
  • Lesiones vasculares: por lesión de las arterias, desvascularización o amputación. Necesitan de asistencia médica inmediata.
  • Enfermedades degenerativas: debidas a artrosis y artritis, y que pueden afectar a ligamentos y articulaciones.
  • Lesiones inflamatorias y de otros orígenes: procesos crónicos e inflamatorios como la tenosinovitis estenosante, Dupuytren, los gangliones o el síndrome del túnel carpiano
  • Diferencias y malformaciones congénitas: por alteraciones en la diferenciación y desarrollo.

Especial atención merecen los traumatismos. Son lesiones urgentes que afectan a varias estructuras simultáneamente, desde la piel y la grasa, a los músculos, los huesos, las articulaciones, los tendones, las poleas, las arterias, venas y los nervios.

Los pacientes con traumatismos de mano necesitan que les atiendan especialistas como nosotros dedicados a la cirugía de la mano para conseguir los mejores resultados posibles.

Edema y función de la mano

Las lesiones de los dedos, de la mano y de la muñeca suelen afectar a varios tejidos. Las estructuras necesitan deslizarse unas sobre otras y en direcciones contrarias para conseguir la flexión y extensión de los dedos y de la muñeca.

En los dedos y la mano el edema afecta a las articulaciones y los tendones. Cuando ocurre un traumatismo se inicia el hinchazón y el edema rápidamente. Por eso es necesario valorar no sólo los huesos y tendones, sino las articulaciones y sus estructuras envolventes para coprobar la situación.

La cirugía de mano debe tener en cuenta como el edema afecta a los huesos, los tendones, las poleas, las arterias y los nervios. En ocasiones las rigideces en algunas articulaciones pueden deberse a lesiones de los tendones, pero también pueden ocurrir por la lesión de las poleas. En otras ocasiones se producen movimientos paradójicos.

Otras veces el edema produce una cicatriz en los logamentos o alrededor de los tendones, y es necesario despegar la cicatriz. A veces incluso el problema para flexionar los dedos puede encontrarse en los tendones extensores porque el edema los ha pegado a otras estructuras.

La rehabilitación, aunque dolorosa, debe iniciarse de forma inmediata para evitar que una nueva cicatriz impida el movimiento de deslizamiento de los tendones.

Traumatismos óseos

Fractura es una interrupción total o parcial de un hueso. Las causas más comunes son traumatismos por accidente, una caída  o una lesión deportiva. La fractura provoca dolor intenso. Dependiendo de la gravedad (fractura desplazada o no) puede necesitar cirugía para fijar o reconstruir el hueso.

En las siguientes líneas hay información general sobre las fracturas, pero además hemos preparado un montón de información sobre facturas en estos dos enlaces:

Puede conocer más detalles sobre fracturas de la mano o ver nuestros resultados de tratamiento de fracturas en pacientes reales.

En caso de traumatismo hay que valorar el esqueleto óseo, comprobar que la presencia de fracturas, y ver cómo consolidan. Los problemas en la consolidación del hueso afectan enormemente a la función.

💊 Normalmente diagnosticamos las fracturas óseas con rayos X. También pueden usar tomografías computarizadas (tomografía computarizada) y tomografías de resonancia magnética (imágenes por resonancia magnética).

Los huesos rotos tienen tendencia a curarse solos: el objetivo del tratamiento médico es asegurarse de que los fragmentos de hueso estén alineados correctamente. El hueso necesita recuperarse completamente en fuerza, movimiento y sensibilidad. Algunas fracturas complicadas pueden necesitar cirugía.

Diferentes huesos y fracturas de la mano, dedos y muñeca

Tratamiento de las fracturas

Según el lugar de la fractura y la gravedad el tratamiento puede incluir:

  • Férulas: para detener el movimiento de la extremidad rota.
  • Aparatos ortopédicos para apoyar el hueso
  • Yeso moldeado: para proporcionar soporte e inmovilizar el hueso
  • Tracción – una opción menos común
  • Fijación elástica con agujas
  • Fijación rígida con tornillos y placas

Tratamiento con escayola

Si no hay necesidad cirugía, los huesos comenzarán a producir células y vasos sanguíneos que irán cerrando las partes fracturadas del hueso. Se formará el callo óseo hasta recuperar su forma original. 

Para fracturas estables de falanges y metacarpianos lo mejor es la férula de escayola, que minimiza las cicatrices y adherencias internas, logrando grados de movilidad excelentes en muy pocas semanas.

✳️ Si la fractura de falange es inestable, recomendamos el uso de agujas de Kirschner.

Tratamiento de fracturas con operación

Si es necesaria una cirugía, tras reducir la fractura y ponerla lo más parecido a la forma del hueso normal hay que fijar el hueso para que consolide con esa forma más parecida a la normalidad. Para ello hay que utilizar métodos de fijación (osteosíntesis):  placas, tornillos, agujas o cerclajes con alambres, fijadores.

En caso de fracturas abiertas se suelen utilizar agujas y fijadores externos para reducir riesgos de infecciones. Su desventaja es que se necesita otra cirugia para retirada del material de fijacion y realizar la fijación definitiva. Sin embargo es la más indicada en traumatismos muy severos en las que la piel y partes blandas están muy lesionadas.

En caso de fracturas cerradas se pueden usar agujas de Kirschner o bien colocar placas y tornillos. Normalmente no es preciso retirar tras la consolidacion del hueso. Tras la fijación si necesario para añadir estabilidad se puede aplicar una escayola sobre la parte afectada. Esto ayuda a controlar el dolor.

Métodos de fijación de las fracturas

Tiempo hasta curación del hueso

El material de fijación externa y escayolas se mantendrán hasta que el hueso se haya soldado, proceso que puede tardar varias semanas dependiendo de la gravedad de la fractura, de la edad del paciente, y de factores externos.

👉 El humo del tabaco y de los cirgarrillos electrónicos y de vapor enlentece y a veces incluso impide la consolidación de los huesos.

Un yeso hecho de escayola de París (POP plaster of Paris) es una de las formas más comunes de inmovilizar una extremidad. Esta escayola está hecho de una preparación de yeso que se endurece cuando se agrega agua.

⚠️⚠️ Después de haber tratado una gran cantidad de pacientes con placas y tornillos, no seguimos recomendando utilizar placas y tornillos en las fracturas de falanges o metacarpianos salvo en casos muy concretos por la gran cantidad de cicatriz interna que producen y el riesgo de adherencias.

En caso de fracturas espiroideas recomendamos el uso de tornillos a compresión.

Puede ampliar más la información sobre las fracturas en los huesos de la mano siguiendo el enlace.


Lesión de los tendones flexores

Uno de los problemas tratados con más frecuencia  en cirugía de la mano son los cortes de los tendones flexores.

Los tendones flexores se suelen dañar en traumatismos severos de la mano, así como por laceración o sección por instrumentos cortantes como cuchillos.

Los tendones flexores en los dedos se encuentran localizados en el  canal flexor y se rodean de importantes estructuras formadas por fibras paralelas y oblicuas que se denominan  poleas. Las poleas se encargan de mantener el tendón cerca del hueso y aumentar su fuerza. Una lesión de las poleas de tendones flexores necesita operación para arreglarse.

⚠️ La sección de un tendón flexor en una mano o un dedo tiene que arreglarse de forma urgente.

Las laceraciones de tendones flexores cuando ocurren en los dedos pueden tener lugar a dos niveles:

  1. En la sección de flexor en zona I: la lesión ocurre distal a la inserción del tendón flexor superficial. Sólo se corta el tendón flexor profundo.
  2. La sección de flexor en zona II: ocurre proximal a la inserción del flexor superficial. Se acompañan la lesión de flexor superficial y profundo. Esta zona tiene peor pronóstico funcional ya que es más frecuente la formación de cicatrices entre los tendones y con las poleas. Suele ser más frecuente y necesario realzar tenolisis y artrolisis.
Zonas principales de los tendones flexores.
Zonas principales de los tendones flexores. Zona I: distal a la inserción del tendón superficial. Una herida en zona I sólo afecta al tendón profundo. Zona II: las heridas en esta zona afectan a ambos tendones y el pronóstico es peor por la gran cantidad de cicatrices y adherencias internas.

Reparación de tendones flexores

La reparación de los tendones se denomina tenorrafia. Idealmente debe realizarse de forma inmediata, o al menos antes de las siguientes 48 horas. 

La fase de rehabilitación debe ser supervisada por el cirujano responsable ya que la rotura accidental de la tenorrafia durante la rehabilitación constituye una urgencia!!

Muchas veces observamos que los pacientes tienen poca información o no han entendido bien qué deben hacer en los primeros días tras la intervención de tendón. Puede ampliar la información sobre tendón roto y cómo reparar tendón siga el enlace.

Cómo reparar y rehabilitar un tendón flexor:

Si usted ha sufrido una lesión de tendón flexor o si se le ha complicado una lesión de tendón flexor no dude en contactar con nosotros para una valoración.


Lesión de los tendones extensores

Son las lesiones más frecuentes de los tendones y en muchas ocasiones no reciben la atención que me merecen. La lesión en el tendón extensor es un corte o desgarro de uno de los tendones extensor.

El movimiento fino de la mano depende de forma importante de los tendones extensores porque se encuentran en íntima relación con los músculos lumbricales. A su vez los músculos lumbricales dependen de los tendones flexores, lo que supone un equilibrio muy delicado.

Zonas del aparato extensor

Dependiendo de la zona de lesión, se clasifican en zonas desde la I hasta la VIII como muestra la imagen debajo.

Zonas de tendones extensores.
Zonas de tendones extensores. La imagen muestra las distintas zonas donde se puede lesionar un tendón extensor. Cada una de ellas tiene un tipo diferente de efecto y secuela y cada una de ellas se debe rehabilitar d euna manera distinta.

Cómo reparar y rehabilitar un tendón extensor:


Lesiones de ligamentos de la mano

Lesión de Stener (Pulgar del Esquiador)

Las lesiones del dedo pulgar, en especial, la lesión llamada “pulgar del esquiador”, deben valorarse cuidadosamente para plantear su tratamiento lo antes posible. La lesión del esquiador, también conocida como lesión de Stener, se debe a un traumatismo por estiramiento excesivo de los ligamentos del pulgar, en concreto el ligamento colateral ulnar.

Esta lesión es típica de los esquiadores cuando se engancha el pulgar en algún banderín durante una bajada de slalom. El pulgar se abre en exceso (abducción forzada), produciendo la lesión de los ligamentos internos de su articulación (ligamento colateral cubital). También puede producirse en caídas y otros tipos de traumatismos en los que el pulgar se fuerce lateralmente.

 La lesión puede tener distintos grados, desde un típico esguince hasta la rotura completa. Los esguinces más leves pueden tratarse con férulas, inmovilizando la articulación un periodo breve de tiempo.

Cuando la lesión produce un arrancamiento completo de ligamento, es necesario realizar una intervención quirúrgica para solucionarlo.

La operación para solucionar la lesión de Stener es relativamente corta. Se realiza durmiendo el brazo en régimen de media estancia. Para llegar a la zona de lesión es necesario tener en cuenta el cruce de los ligamentos y los músculos que mueven el pulgar, especialmente entre el músculo adductor y el ligamento colateral ulnar, que aparece en la lesión desplazado por encima del tendón del adductor.

La reparación del ligamento se puede realizar de varias maneras. En los últimos años, el uso de arpón óseo ha simplificado mucho el tratamiento de estas lesiones, con una recuperación mucho más temprana. Tras unas semanas de inmovilización, el pulgar puede rehabilitarse fácilmente, aunque las actividades deportivas peligrosas deben retrasarse algunas semanas más.

Dejada evolucionar sin tratamiento, la lesión del esquiador presenta complicaciones en el largo plazo, y la cirugía sigue siendo su única solución.


Lesiones nerviosas

Después de tener claro en qué situación se encuentra el hueso, hay que empezar a pensar en cómo se encuentran los nervios. Para hacer cirugía sobre los dedos no sólo es necesario que haya una buena circulación sino que también haya sensibilidad. No sólo para que las cosas vayan bien después de la cirugía, sino sobre todo durante la rehabilitación. Un dedo insensible puede tener problema con los tendones, con las articulaciones, problemas de contacto y quemaduras, y también problemas de trofismo, ya que parece que el dedo adelgaza y se atrofia.

Por otra parte un dedo doloroso puede ser inservible para el paciente. Nunca he tenido ningún paciente que presentase un dedo doloroso que no pudiera ofrecerle algún tratamiento. He oído a algunos cirujanos quejarse de la dificultad de tratar un dedo doloroso, en algunos casos llegando a la amputación. Afortunadamente nunca he tenido que alcanzar a ese punto, y siempre he podido encontrar alguna solución para las molestias.

Lesion del nervio radial

La lesiones del nervio radial se suelen deber a traumatismos directos sobre el nervio y a fracturas del hueso húmero, y cursan con dificultad o imposibilidad para la extensión de la muñeca y los dedos, con afectación de la movilidad de la mano. Este tipo de lesiones suele afectar tanto a la parte que se encarga del movimiento como a las zonas de sensibilidad, como los dedos pulgar e índice principalmente. Es necesario evaluar detenidamente el movimiento de los dedos tras la lesión.

Las lesiones del nervio radial en el brazo tienen peor pronóstico porque afectan al nervio más en profundidad y lesionan la parte que se encarga de mover los dedos. Las lesiones del nervio radial que cursan con heridas se benefician de revisar la situación del nervio en el mismo momento de la urgencia. Cuando la parálisis radial ocurre después de un traumatismo sin herida, se suele esperar 8 semanas a ver si hay algo de recuperación. Si no se observa recuperación es necesario comprobar quirúrgicamente la situación del nervio. En estas ocasiones suele ser necesario utilizar injertos de nervio para evitar la zona de cicatriz del nervio.

La cirugía de injertos de nervio, así como la de transferencia de tendones, se puede realizar en régimen de ingreso de un día. Después de la intervención es necesario colocar una férula de yeso durante tres semanas hasta lograr la cicatrización de los nervios o tendones. Los resultados de la reparación nerviosa y de la cirugía de tendones suelen ser muy favorables, y los pacientes notan una gran mejoría de su situación.

Lesion del nervio mediano

El nervio mediano se extiende desde la parte superior del brazo hasta el pulgar; a nivel de la muñeca se encuentra en el lado de la palma de la mano (también llamado túnel carpiano). El nervio mediano proporciona sensación (capacidad de sentir) a su pulgar, dedo índice, dedo largo y parte del dedo anular. Suministra el impulso al músculo que va al pulgar.

Lesion del nervio cubital

El nervio cubital va desde el hombro hasta el dedo meñique y controla los músculos que permiten hacer movimientos finos con los dedos. También controla algunos de los músculos del antebrazo que permiten agarrar las cosas con fuerza. A diferencia de la mayoría de los otros nervios, el nervio cubital no está protegido por músculo o hueso a lo largo de su curso. En algunas áreas, está cerca de la superficie de la piel. Esto significa que las lesiones en el nervio cubital no son infrecuentes.

El nervio cubital es lo que crea la sensación de shock cuando golpeas el hueso de tu codo en la parte medial.

Atrofia muscular en lesión de nervio cubital
La imagen muestra el hundimiento de los músculos entre los metacarpianos. Es por atrofia de los músculos. El paciente sufre una lesión de nervio cubital.
Lesión de nervio cubital
Este paciente sufre una lesión de nervio cubital. En consecuencia se producen cambios en la sudoración. La parte cubital de la mano aparece mucho más seca y menos adherente, parece que resbala más.

Síndrome del túnel cubital

El síndrome del túnel cubital es el segundo tipo más común de síndrome de compresión nerviosa. También conocida como neuropatía cubital o atrapamiento del nervio cubital en el codo, ocurre cuando el nervio cubital se comprime en el codo. El nervio cubital es el responsable de la sensación que obtienes cuando golpeas tu hueso gracioso. Pasa cerca de la piel del codo. Poner demasiada presión en el codo puede causar hinchazón, lo que puede llevar al síndrome del túnel cubital.

Síndrome del canal de Guyon

Este síndrome afecta al nervio cubital en la muñeca y puede afectar la función de la mano.

Tratamiento

Existen varios tratamientos posibles para la parálisis del nervio cubital, que incluyen:

-analgésicos
-medicamentos para reducir los espasmos nerviosos, como gabapentina, carbamazepina o fenitoína
-corticosteroides para reducir la inflamación.
-férulizacion para apoyar la mano y reducir los síntomas dolorosos.
-fisioterapia para aumentar la fuerza y ​​función muscular.
-cirugía si el daño a los nervios es extenso, extremadamente doloroso o no mejora.

Si no es posible restaurar la función normal, puede ser necesario un procedimiento quirúrgico que implique la transferencia de tendón, ayudando a restaurar la función muscular.

Lesiones vasculares: amputación y reimplante

Amputaciones del brazo, de la mano, de los dedos

Una de las lesiones más graves que puede sufrir un paciente por un accidente laboral o uno de tráfico es la amputación de un brazo, una mano, un dedo o cualquier región anatómica (pierna, pie incluidos).

Nuestro equipo está altamente especializado en la cirugía de reimplante. Hemos realizado reimplantes de brazo, mano dedos y hasta de pulpejos de dedo y uña. Este tipo de éxitos sólo se puede conseguir con la colaboración importante de otra serie de profesionales.

Todavía no tenemos un paciente que no haya agradecido el intento de reimplante de una parte amputada. La pérdida por amputación de una parte del cuerpo es una lesión física y psicológica. La ausencia de cualquier parte suele ser visible para los demás, y además suele generar trastornos funcionales importantes.

Por eso nosotros nos tomamos muy en serio intentar llevar adelante los reimplantes a toda costa.

Los fundamentos de inicio, la cirugía del día del reimplante, se basa en las técnicas de microcirugía. En ese momento es importante eliminar los tejidos más estropeados, guardando los que mejor están para darles las funciones más importantes. (tejidos bancos)

En los días siguientes se produce un periodo crítico en el que las heridas deben mostrar si hay infección o no, y se da paso a la cirugía de reconstrucción aguda. Es un momento muy crítico.

Una vez cicatrizadas las heridas, empieza una fase de rehabilitación, que supervisa el equipo de cirujanos, y que se sigue de nuevas intervenciones para mejorar la función. Estas intervenciones siempre son por acuerdo con los pacientes, que suelen querer mejorar la función de la parte que se reimplantó.

La colaboración de los pacientes es indispensable, ya que hace falta una rehabilitación concienzuda y una participación entusiasta. Además las indicaciones para reintervenir pueden conseguir una mejora más notable, sobre todo si se siguen de una colaboración excelente de los pacientes.

Los primeros momentos desde la amputación son importantes para la estabilización del paciente. Estos pacientes pueden presentar otros traumatismos graves asociados así como hemorragias muy severas. Mientras los equipos de anestesia estabilizan al paciente y realizan es estudio de scanner corporal, el equipo quirúrgico puede comenzar a preparar la pieza amputada para el reimplante.

Las zonas más contundidas deben eliminarse, especialmente los músculos. Los músculos muy contundidos se mueren y producen pus franco. El pus cerca de las reparaciones vasculares puede estropearlas y se puede perder el reimplante. Después es necesario realizar la estabilización de los huesos preferiblemente con placas y tornillos. Seguidamente se prepara el muñón de amputación, también siendo muy agresivos en el desbridamiento para que después no se forme pus.

Los reimplantes no son una fractura abierta, son una cirugía de salvamento.

Por tanto, la reconstrucción esqulética permite un acortamiento óseo hasta que podamos poner juntos tejidos sanos, incluyendo músculos, tendones, y después nervios, venas y finalmente arterias. La técnica de microcirugía tiene un papel fundamental en este tipo de intervenciones.

Una vez logrado el reimplante, llega una fase de estabilización. Si la limpieza fue correcta, las heridas no suelen complicarse, y el paciente puede ser dado de alta en pocas semanas.

Una vez estabilizado y recuperado, el paciente debe iniciar una fase de rehabilitación intensiva. Trascurridos unos meses, y a la vista de lo que el paciente es capaz de realizar, nuestro equipo suele sugerir intervenciones quirúrgicas para continuar mejorando la situación funcional del paciente.

Los pacientes más colaboradores consiguen mejores resultados funcionales.

Una prueba de ello es el resultado funcional de este paciente con el brazo derecho reimplantado, según mostramos en el video.

☎️ Estamos disponibles en caso de que lo necesite.

También ofrecemos cirugía para controlar y disminuir las secuelas en caso de que el reimplante no haya sido posible.

Enfermedades degenerativas

Rizartrosis

Las quejas por dolor en el dedo pulgar se pueden deber a diferentes causas. Una de las más frecuentes es la artritis de la articulación de la base del pulgar, también conocida como rizartrosis.

En los casos más tempranos de rizartrosis, en los que la superficie de la articulación está conservada, es posible reconstruir los ligamentos utilizando para ello un tendón cercano. Con ello se logra reposicionar (re-suspender) la articulación a su lugar original, y se suele frenar el desgaste, evitando en dolor.

Cuando la articulación se encuentra dañada, es necesario quitar uno de los huesos con los que roza el pulgar: el hueso trapecio, y la intervención se denomina trapeciectomía. Después de una trapeciectomía los síntomas dolorosos suelen ceder.

Rotura tendon extensor largo del dedo pulgar (extensor pollicis longus)

Otra de las lesiones degenerativas más frecuentes en el pulgar es la lesión de su tendón extensor. El tendón extensor del pulgar, conocido en términos médicos como extensor pollicis longus se encuentra expuesto a diferentes patologías que pueden producir su rotura, lo que impide extender y elevar el pulgar.

La rotura más típica del tendón extensor del pulgar se debe a la artritis reumatoide, en la que los efectos inflamatorios de la enfermedad, unida al tratamiento con corticoides y antiinflamatorios, favorece la rotura del tendón. Otro motivo frecuente es la rotura por roce tras una fractura de hueso radio. También se pueden producir roturas espontáneas que limitan la extensión interfalángica del dedo pulgar. Finalmente pueden ocurrir lesiones del tendón por traumatismos o por corte con cuchillo en accidentes caseros.

La rotura de tendón extensor del pulgar de una mano tiene buena solución siguiendo ciertas pautas conocidas. En caso de que la lesión se deba a un traumatismo o corte, el tendón del dedo se puede reparar directamente, cuidando la rehabilitación postoperatoria.

En el caso de roturas que no han sucedido tras un traumatismo, suele ser necesario utilizar un tendón cercano que sustituya al tendón dañado, mediante una transferencia tendinosa. Esto se debe a que las lesiones atriccionales desgastan el tendón en una longitud considerable, y ya no es posible unir los extremos. Se trata de una intervención con mínimas incisiones que se realiza en régimen ambulatorio, anestesiando el brazo, y el paciente puede dormir en su domicilio.

Posteriormente es necesario proteger la reconstrucción con férula, para iniciar la rehabilitación suave transcurridas unas semanas. Los resultados suelen ser excelentes, logrando la recuperación casi completa del movimiento de los dedos.

Lesiones inflamatorias y de otros orígenes

Gangliones

Los gangliones son muy frecuentes en el dorso de la muñeca, y también en la cara palmar. Algunos gangliones pueden alargarse y extenderse hasta ocupar zonas lejanas a su origen. El ganglión se ocasiona en alguna de las múltiples  articulaciones de muñeca, y contiene liquido articular gelatinoso. Son lesiones benignas que extirpadas en toda su profundidad no suelen volver a ocurrir.

Los gangliones han sido tratados de muchas formas, desde compresión suave a brusca, produciendo su rotura. Algunos incluso lo han tratado con acupuntura, pichándolo de forma habitual. Estas modalidades suelen conducir a lesiones cada vez mas evolucionadas y difíciles de tratar.

La cirugía para extirparlo necesita de un conocimiento excelente de la anatomía de la mano, ya que suelen cruzar varias estructuras. Además se requiere de experiencia en el campo de la cirugía de la mano para estar cómodo en el campo quirúrgico. La intervención suele realizarse anestesiando el brazo completo, y por la tarde el paciente se puede marchar a casa. La exéresis adecuada permite una pronta recuperación y retorno a la vida normal.


Enfermedad de Dupuytren


Síndromes compresivos

Síndrome del túnel carpiano

El síndrome del túnel carpiano es el tipo más común de síndrome de compresión nerviosa. Ocurre cuando el nervio mediano se comprime en la muñeca donde pasa a través de una estructura llamada túnel carpiano. El exceso de presión en la muñeca puede causar hinchazón, lo que puede llevar al síndrome del túnel carpiano.

Las opciones non quirúrgicas incluyen:

-evitar posiciones que extiendan demasiado tu muñeca.
-férulas de muñeca que sostienen su mano en una posición neutral, especialmente en la noche
-medicamentos para el dolor leve y medicamentos para reducir la inflamación
-tratamiento de cualquier afección subyacente que pueda tener, como diabetes o artritis
-inyecciones de esteroides en el área del túnel carpiano para reducir la inflamación

La cirugía puede ser necesaria si hay un daño grave en el nervio mediano. La cirugía para el síndrome del túnel carpiano consiste en cortar la banda de tejido en la muñeca que cruza el nervio mediano para disminuir la presión sobre el nervio. Es una cirugía muy sencilla y rápida (5-10 minutos) que se puede realizar con anestesia local sin ingreso en regimen ambulatorial. Los factores que determinan el éxito o el fracaso son la edad del paciente, la duración de los síntomas, la diabetes mellitus y si hay debilidad (que generalmente es un signo tardío). El resultado suele ser bueno.


Tenosinovitis estenosante

Dedo en resorte

Síndrome de De Quervain

Niño con pulgar en resorte


Artritis y degeneración de las articulaciones

Artritis basal del pulgar (rizartrosis)

Artritis escafo-trapecio-trapezoidal

Artrosis interfalángica

Secuelas de no unión de escafoides: muñeca SNAC

Secuelas de rotura del ligamento escafolunar: muñeca SLAC