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Lactancia materna y aumento de senos

Lactancia materna y aumento de senos

En muchas ocasiones las pacientes jóvenes que desean un aumento de mama todavía no han pasado el embarazo y un periodo de crianza y lactancia materna. Para las madres la lactancia presenta grandes ventajas. Ellas entienden que alimentan a sus bebés de la mejor manera posible, lo hacen de forma cómoda en cualquier momento, sin necesidad de preparar biberones, y pueden relajarse en intimidad con su recién nacido. 

Por tanto la realización de una operación de pecho durante la juventud puede ser importante para la mujer, y surgen las dudas sobre qué pasará en el periodo de lactancia. 

¿Se puede dar de mamar después de un aumento de pecho?¿Tiene riesgos para mi bebé?

La cirugía de aumento mamario  con prótesis colocada por detrás del músculo pectoral permite conservar la capacidad de lactancia. Cuando los implantes se encuentran debajo de la glándula mamaria directamente, existe un mayor adelgazamiento de la glándula aunque esto no suele impedir la lactancia. La lactancia materna es posible siempre que la glándula mamaria permanezca intacta y los conductos de la leche no se corten durante la cirugía.

Además los implantes mamarios colocados por detrás de la glándula mamaria permiten que las mamas se desarrollen durante el embarazo y puedan dar lactancia materna en el periodo de crianza.

Después de un aumento mamario, se ha encontrado que en la leche materna aparecen pequeñas cantidades de silicona, que hasta el momento no se ha demostrado que sean problemáticas para el bebé. De hecho, debemos conocer que vivimos rodeados de silicona. Por ejemplo otras fuentes de silicona que ingieren los bebés son los chupetes. Puede conocer más sobre silicona e implantes de senos siguiendo el enlace.

Efectos estéticos de la lactancia materna

A nivel estético es posible que el propio embarazo y la lactancia materna tengan efectos importantes sobre el pecho, debido a que se hincha mucho y luego se deshincha. Al deshincharse, la piel puede haberse estirado mucho y quedarse floja, y la glándula puede descolgarse e incluso tener menos tamaño que antes del embarazo. Es lo que se conoce como atrofia tras la lactancia. Esto puede ocurrir incluso aunque la glándula de la mama y el implante estuvieran perfectamente acoplados y con buena forma.

Desafortunadamente estos efectos no se pueden evitar. 


Mi consejo personal es no dar demasiada importancia a estos cambios, ya que son naturales e inevitables. También recomiendo disfrutar de ese periodo de crianza aunque la madre lleve implantes. Algunas madres optan por evitar la lactancia materna y prefieren dar biberón, por tanto se trata de una preferencia personal. 

Transcurridos unos 9 meses desde que haya terminado la lactancia puede valorarse cómo ha quedado el pecho. Lo habitual es que el pecho disminuya de tamaño y se descuelgue. Habitualmente no indicamos ninguna cirugía hasta que la paciente ha cumplido con sus deseos de criar una familia. Una vez terminado ese periodo puede valorar una intervención más definitiva.

Puedes conocer 10 datos importantes sobre la lactancia materna siguiendo el enlace.